Por: Alan Palafox Porter
Si vienes a Aguascalientes, prepárate para enamorarte. Este estado te recibe con aroma a nata, trenes con historia y pueblos que se disfrutan con el paladar.
1. Barrio de la Estación: parada obligatoria
Empieza tu ruta donde nació el corazón ferroviario del centro del país. En el Barrio de la Estación, la parada obligatoria es el Restaurante La Estación. Pide su tradicional nata y arranca el día con un desayuno hidrocálido que sabe a nostalgia.




A unos pasos, visita la Antigua Estación del Ferrocarril. Inaugurada en 1911, fue pieza clave de los Ferrocarriles Nacionales de México y sede de los talleres más importantes del país. Hoy, sus andenes y locomotoras te dejan revivir la época dorada del ferrocarril en Aguascalientes.






2. Centro Histórico: caminata con sabor
Recorre la Calle Carranza, la más emblemática del centro, con sus casonas y cafés. Para desayunar como rey, entra a La Saturnina: buffet con opciones 100% mexicanas. Chilaquiles, tamales, pan de dulce y antojitos que sí o sí te van a encantar.










3. Jesús María: tradición en cada bocado
A 15 minutos de la capital está Jesús María, tierra de gorditas. Prueba las famosas Gorditas La Familia: doraditas, rellenas y hechas a mano. Luego visita el Templo de Jesús Nazareno y déjate sorprender por su espectacular retablo en hoja de oro. Date una vuelta por la fuente, el quiosco y el Centro Ecológico Los Cuartos, una exhacienda que hoy combina naturaleza e historia.






















4. Calvillo: el dulce sabor de la guayaba
Calvillo huele a guayaba. Es el mayor productor del país, así que llévate dulces, licores y mermeladas. ¿Hambre? La birria de Calvillo es leyenda: jugosa, picosita y servida en platos que humean tradición.




5. San José de Gracia: fe sobre el agua
Aquí te espera el imponente Cristo Roto en la Presa Plutarco Elías Calles. La escultura mide 25 metros y solo se llega en lancha. Le falta una pierna y un brazo como símbolo de los “rotos” que llegan a sanar. Después del paseo, desayuna unos pollos y costillas asadas al carbón frente a unos pasos de la presa. El combo perfecto: paisaje y sabor.






Aguascalientes es eso: trenes que cuentan historias, calles que se caminan lento y pueblos que se comen a gusto. Ven y descubre cada rincón. Te va a faltar tiempo, pero te van a sobrar ganas de volver.

