Por: María Miranda Franco
María Evelyn Reyes de Luna es la única mujer en Aguascalientes certificada para realizar embalsamamientos, que es la técnica de preservación y desinfección para retrasar la descomposición del cuerpo.
Desde hace 6 años, Evelyn Reyes realiza este trabajo que busca dar una despedida con dignidad y ofrecer un recuerdo favorable a su familia.
“Es curioso porque yo soy ingeniera en gestión empresarial, me recibí pero nunca lo ejercí, tengo mi título, pero entre semana trabajaba en la funeraria de donde yo soy (Tepezalá), me gustó ayudar a las personas de una manera diferente. Me gusta el poder ayudar cuando una persona no tiene voz, que no te puede especificar qué le gusta, pero tratas de ayudarlo, tanto estéticamente como de la forma química en poderlo procesar para su despedida y me gusta ayudarlos, en verdad me gusta desde pintarle las uñas, cortarles el cabello, pintarles la barba, enchinarles el cabello; esos detallitos me han gustado del embalsamado porque les da esa despedida digna”.
Incluso, de niña era muy miedosa, pero eso no impidió que en cuanto arreglara su primer cuerpo se enamorara de esta profesión.
“Mi primer cuerpo no se me va olvidar, porque fue una persona de San Antonio, Tepezalá, y como me enseñó de forma muy peculiar el señor Isabel, quien fue mi primer maestro, él me explicó viendo, pero nunca me dio prácticas. Fue mi primer cuerpo sola y estaba muy nerviosa, más que el miedo eran nervios porque era de mi mismo pueblo, no la quería dejar mal, nunca se me va a olvidar ese primer cuerpo que yo hice de esa señora”.
También ha tenido momentos difíciles, cuando tiene que embalsamar a personas queridas y en estos 6 años le ha tocado tener que preparar para el velatorio a un primo, madrinas, amigos y vecinos.
Finalmente, Evelyn Reyes, nos comentó que hasta este momento no ha tenido experiencias paranormales.
“Nunca me ha pasado algo paranormal y eso que he vivido en funerarias, en Monterrey viví en la funeraria, estaba a un lado mi cuarto de donde se realiza el embalsamado, pues salía y estaban los cuerpos, a veces ya formados para embalsamar o bajaba y estaban las capillas; entonces he vivido, he dormido en capillas igual aquí, porque pues trabajo 24 por 24, a veces estoy yo sola acá en el sótano. Creo que como tratas al cuerpo, el cuerpo te respeta”.




